Magia, sincronicidades y señales. ¿ Sabes por dónde ir ? | Blog AntiguaMagia

Magia, sincronicidades y señales. ¿ Sabes por dónde ir ?

Pufff, por dónde empiezo ?. Mejor te digo directamente lo que pienso. Ultimamente pienso mucho en aquellas conversaciones nuestras que degeneraron en algún tipo de amistad positiva, cosa que pocas veces se encuentra por aquí, que con el tiempo se transformó en relación y en pocos días se convertirá en boda.



Sensación de fluídez, simplemente. Es cierto que cuando conoces a alguien en persona la conexión, buena o mala, se percibe. Y yo tengo un problema añadido. Hay momentos en los que estoy hablando con alguien y llega un punto en el que dejo de oírle por fuera, y le oigo por dentro. Cómo se llama esto ?, ni idéa. Que soy sensitiva, pues no lo sé. De repente empiezo a escuchar sus pensamientos, o sus sentimientos o sensaciones mejor dicho. Tampoco me ocurre las 24 horas, gracias a dios.

Antes eso solo me sucedía con los que no están, los que no vemos. No soporto entrar en ciertos sitios, porque parecen el metro en hora punta. No les veo, solo les escucho. Tú bien lo sabes. Es un poco pesado, sobre todo cuando estoy durmiendo y en mitad de la noche a alguno se le ocurre llamarme por mi nombre al oído, y no precisamente a un volumen bajo. O pegarme un susto cuando me estoy despertando y miro hacia los pies de la cama, que es cuando sí les veo, en esa fase de vale, tengo que espabilarme. Les ves ahí, a los pies de la cama mirándote... Ya me lo tomo con filosofía, porque desde que tengo uso de razón me ocurre.

Pero lo de escuchar por dentro a la gente, como yo lo llamo, me viene sucediendo desde hace unos años, y por eso muchas veces intento evitar el contacto físico, porque es incluso peor. Siento su energía como una descarga, y dependiendo de con quién sea me quedo hecha polvo.
Por eso evito juntarme con quien no anda muy bien animicamente. Lo siento, es que luego me pongo mala, literalmente, y no estoy por la labor.

Lo mismo me sucede cuando hablo con alguien en la distancia, antes de que me confirme a medida que me va escribiendo o hablando, yo percibo. Y si la conversación se va desarrollando de forma fluída, más todavía. Noto la positividad o negatividad como tú dices, pero aparte empiezo a " oír " lo que va sintiendo y cómo lo va sintiendo a medida que la conversación va avanzando. Hay veces que pienso que son paranoias mías, pero no lo son. Pienso como tú, que esa energía tiene que ser muy fuerte para percibirla en la distancia, creo. Y no sé si tiene que ver con magia, con física cuántica o por las experiencias vitales que nos cargan la pila a tope y es como cuando tocas a alguien y te da corriente.

Solo sé, y aquí entro en terreno de sincronicidades, que antes de conocerte yo estaba en estado de " me quiero morir ya de una vez y terminar con todo esto, porque no puedo más ". Tú sabes porqué. Que había veces que miraba hacia arriba y decía " os estáis pasando ya. Dadme una explicación a todo esto que está ocurriendo "... y apareciste tú, tus mensajes. Pensé que era otra broma del Universo. Su respuesta a mi cabreo y a mi pregunta fuiste tú, con nuestras sincronicidades respecto a sitios en los que tiempo atrás nos debimos cruzar, por ejemplo, y con el porqué o para qué de ellas. Tu frase, mi frase desde hace años de " nada sucede por casualidad " acabó de despertarme y hacerme reaccionar. Me di cuenta que me estaban enviando señales por todas partes, a diario, pero que yo cada vez las quería ver menos, ahogando con ello realmente lo que sentía y cómo me sentía. Entonces me acordé de lo que decían Abraham y Esther Hicks, los sentimientos y el cómo nos hace sentir algo es comparable a las señales de tráfico en la carretera. Esos sentimientos son los que te hacen tomar o elegir el camino correcto. Pero muchas veces, por adaptarnos al sistema, tapamos las señales con una bolsa de plástico para ahogar nuestros sentimientos y seguir funcionando " correctamente ", para tomar el desvío a la izquierda que es el que indica el sistema y no el de la derecha, que es el que nos indica nuestro radar interno.

Solo se trata de volver a nuestro centro como te he comentado en alguna ocasión de esas en las que te cuento algo sobre la última conferencia, el ultimo video o el ultimo libro que he leído, y escucharnos sobre todo a nosotros mismos, oír lo que nos dice nuestro yo interno. Y con lo que hemos hablado a lo largo de estos años, nuestras conversaciones profundas, has conseguido que yo me vuelva a acercar a mi misma. La vida da muchas vueltas, y siempre es por una razón que tarde o temprano descubriremos, aunque ahora no nos guste me dijiste. ¿ Tú sabes que yo me he cansado de decirle eso a mis clientes ?. Luego dicen que en casa del herrero cuchillo de palo. Mis propias cartas me decían, cada vez que me las echaba, que me había alejado de mi propio equilibrio interno y tú me has hecho comprenderlo, con lo poco o mucho, dependiendo del momento, que me has ido diciendo a lo largo de los años que llevamos juntos.

Nos empeñamos en seguir por un camino cuando las señales nos están diciendo que es por el otro. Las sincronicidades, esas señales y su efecto es comparable a cuando empiezas a practicar Feng Shui. Al principio las consecuencias de los cambios son como un terremoto, pero después viene la calma y cada cosa que no te permitía avanzar se pone en su sitio, cada situación, cada persona. Sale de tu vida quien menos crees y aparece quien menos te esperas. Doy fe de ello.

El truco es hacer menos caso al pensamiento y prestar más atención al sentimiento. Y entonces arrancas el coche y tu viaje fluye. Física Cuántica, Magia, Ley de Atracción, como te de la gana, funcionan igual. Fíjate cómo lo explico en la introducción de mi Manual de Magia y Rituales:

" Los pensamientos son cosas ", cosas muy poderosas que cuando se combinan con la exactitud del propósito adecuado, la perseverancia, la constancia y un gran deseo de convertirlas en riqueza o en otros deseos materiales o de cualquier tipo, acaban materializándose de alguna manera. Pero muchas veces esa materialización no es en la forma o de la manera que nosotros deseamos, probablemente porque en esa forma no nos conviene, por mucho que nos empeñemos, y nuestros guías nos la entregan como realmente sí nos beneficia, aunque en ese momento no comprendamos el motivo. Piensa que todo tiene un porqué y nada sucede por casualidad.

Las señales te indican cómo conectar con tu destino, sí.

Desde aquí te digo que no sé quién te envió a mi vida, o a mi a la tuya, pero que le daré las gracias siempre por provocar que tú y yo nos conociesemos. Que hemos pasado mucho juntos a lo largo de estos años, bueno y malo, que ha sido un trabajo de conocimiento interior y de conocimiento mutuo. Que hemos crecido juntos y que contigo he superado muchos miedos y antiguos traumas, y que quizá te haya hecho pagar cosas de las que tu no eras culpable, pero que te doy las gracias por estar a mi lado, por quererme y demostrármelo día a día.

Desde aquí quiero decirte gracias. Gracias por darme seguridad, apoyo, amor y cariño. Gracias por ser amigo, confidente, esposo y padre. Gracias por ayudarme a volver a unir poco a poco todas mis partes rotas, esas que rompieron aquellas personas que ni me respetaron, ni me valoraron, ni me amaron lo suficiente.

Gracias por estar ahí.



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