Te escribo desde el metro | Blog AntiguaMagia

Te escribo desde el metro



Sí, desde mi asiento en el vagón del metro. Aprovecho este rato perdido, que hoy no me he traído ningún libro para leer.

Acabo de hablar con mi amiga sobre hacer una publicación respecto a la calidad y servicio en las consultas de tarot. Ayer lo estuvimos comentando en la cafetería en la que quedamos habitualmente para tomar café. Y creo más que una conversación fue una tesis en toda regla.

Ya te comenté en el post anterior los motivos por los que en los últimos dos meses apenas he escrito ni publicado nada. Y con las consultas de tarot ha sido más o menos lo mismo. El motivo de todo se resume en Hastío, con mayuscula.

Hace 22 años exactamente que leo el tarot, y desde entonces he pasado por muchas fases. Lo que empezó como hobby se acabó convirtiendo en mi profesión y, con el paso del tiempo, descubrí que si regalas algo la gente no lo valora. De vez en cuando me acuerdo de aquellas primeras consultas, los sábados por la tarde en mi casa, donde nos juntábamos todos los amigos. Fui la primera de todos en casarme, comprar piso y ser madre. Por lo tanto mi casa era el punto de reunión de las otras parejas del grupo y de los solteros también. Empezábamos con el café de media tarde, que se acababa juntando con el partido de fútbol de turno en la tele, la cena y las copas de media noche. Al principio eran una o dos de las chicas las que decían " me miras las cartas " hasta con miedo, porque en aquella época, aparte de poco habitual el tarot, todo nos daba respeto. Y ahí estaba yo, con alguno de mis libros de tarot en mano y las cartas sobre la mesa. Cada consulta se podía extender ni se sabe el tiempo. Todos callados, escuchando y alguno que otro soltaba eso de " que miedo me da esto ". Y cuando añadí el péndulo y las tablas de lectura a las sesiones alguno se llevó más de un susto con los mensajes.
Pero el tiempo pasó, y las situaciones, y lo que empezó como las veladas estupendas de los sábados se convirtió en la obligación de los sábados, de los domingos, de los lunes y del resto de la semana. Llamadas a cualquier hora, oye mirame a mi novio, a mi marido, a mi suegra, el trabajo, vale, un momento que saco las cartas, venga miramelo rápido que solo tengo diez minutos... Y mi paciencia se iba agotando. Sí. Porque de ahí pasamos a que todo el mundo daba por sentado que el sábado se cenaba en mi casa, pasó a ser una obligación casi irrespetuosa, pues ya lo único que parecía importar no era que hubiese café, cena, fútbol y cubatas gratis en casa de una pareja de recién casados y recientes padres que luchan económicamente por salir adelante y parecía ser que nadie se daba cuenta, sino que había tarot gratis y mi desgaste nadie lo entendía, después de toda una semana de trabajos, madrugones y niño llorando a media noche.

Mi resorte saltó el día que una de las chicas me llamó a las diez de la noche para que le mirase con las cartas cuál de los dos vestidos se ponía para salir a cenar con su novio, el vestido verde o el vestido rosa.
Literalmente exploté, por dentro, por su falta de respeto hacia el tarot y hacia mi. Y de repente pensé esto tiene que terminar. Ahora mismo no puedo, voy a acostar a mi hijo, me voy a duchar y voy a ver una película con mi marido, respondí. Si quieres que te eche las cartas desde hoy cobro la consulta, y con cita previa. Nunca más supe de ella.

De ahí en adelante el grupo del que mi marido, en aquel entonces, y yo formábamos parte fue reduciéndose poco a poco. Muy curioso. Se vio claramente quien era y no era amigo realmente. Y unos pocos años después, con mi divorcio, cenábamos los sábados en mi nueva casa tan solo dos parejas de amigos, mi hijo mayor y yo. Que mi hijo por aquel entonces ya había aprendido a leer el tarot, no es de extrañar. Quedaron los que tenían que quedar, ni más ni menos. Quedó quien de verdad le daba valor a lo que se le tenía que dar. Quedó quien traía el postre para cenar y quien decía no hables alto que Gloria acaba de acostar al niño. Quedó quien decía esta semana te va a llamar una compañera d mi trabajo para pedirte cita. Quedaron las personas a las que de vez en cuando les miraba las cartas sin cobrar y que aportaban mucho a mi vida en aquel entonces. Quedó quien entendía lo que realmente significa la amistad y quien entiende lo que conlleva una consulta de tarot.

Con todo esto quiero decirte que una consulta de tarot, en condiciones, conlleva tiempo, entrega, concentración y respeto, tuyo y mio, hacia ti, hacia mi y sobre todo hacia el tarot. Que mi trabajo y la energía que invierto en cada una de las consultas que realizo tienen un valor y un coste. Y que muy a pesar mío y del reciente 806 que puse en Diciembre pasado, no me gusta, el 806 no me gusta, me parece una tomadura de pelo. Que la empresa del 806 nos cobren a ti y a mi la barbaridad que nos cobran me parece un abuso y una falta de respeto, y la angustia que genera el venga corre que a la media hora se corta, eso quien aguanta la media hora y no cuelga antes porque está más pendiente de lo que le va a costar la llamada que de lo que le estoy diciendo.

A lo que iba, que al tarot no se le puede poner tiempo, ni con 806 ni con Visa. Sí, me estoy apedreando yo sola en mi propio tejado. Consultas de Visa, de quince minutos, porque así me gasto lo justo y a ser posible me miras con las cartas todo lo que puedas y más ????. No.

Voy a volver a principio. Una consulta de tarot, con cita previa y precio único. Haré como mucho una por la tarde y otra por la mañana o por la noche, cuando mejor te convenga, a ti y a mi. Podrás consultar lo que te preocupe, sin agobios de tiempo, sabiendo que esa mañana, tarde o noche te la voy a dedicar a ti, plenamente. Volvemos a la consulta que se paga por PayPal, por transferencia bancaria o en persona en la consulta presencial.

Así que si has tenido la paciencia de leerme hasta aquí es porque nos das al tarot, a ti y a mi el valor que nos corresponde.
El tarot no es un juego, y necesita que le demos su tiempo y espacio.

Si quieres pedirme cita ponte en contacto conmigo en estos teléfonos: 91 876 84 84 / 622 469 736.

Para seguir por correo mis publicaciones te invito a que te suscribas al boletín del blog.

Un abrazo enorme y feliz semana.


2 comentarios:

  1. Amiga, compañera y confidente... Sólo te puedo decir q tienes toda la razón del mundo, me ha venido a la cabeza una persona q me pregunto q planta de piso compro????
    La gente es poco sería y respetuosa.
    Eres muyyyyy grande y luchadora sigue así mi chica,!!!!

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  2. Qué te voy a contar que tú no sepas. El hecho de poner el 806 y la Visa, y la decisión posterior de quitarlos, me ha hecho ver realmente muchas cosas, sobre todo valorarme yo y valorar mi trabajo. Y sobre todo me ha ayudado a volver a mi centro y redescubrir de qué forma debo continuar mi camino. Era algo necesario para volver a encontrarme.
    Quien deseé trabajar así me parece perfecto, pero he decidido que no me vendo ni al mejor postor ni pienso seguir devaluando ni mi trabajo ni a esta profesión haciendo ofertas basura para competir con gabinetes. No soy ni un Call center ni una multinacional. Me niego a pasarme los días saturando las redes sociales con anuncios cad5 minutos para q sepan q estoy ahí, saturando el Time line de ningún muro. Con eso he comprobado que pasan de largo por tus publicaciones, y es normal, yo también lo hago. Calidad versus cantidad, está claro quién gana. Me quedo con la calidad, a la larga esta opción te trae al cliente ideal, no al caza ofertas. Aunque siente mal a quien lea esto, pero es la puñetera realidad.
    Un beso Raquel.

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