Toda Bruja que se precie debe tener un gato | Blog AntiguaMagia

Toda Bruja que se precie debe tener un gato

Pues como dice el título del post, este era mi gato. Su oficio era dormir la mayor parte del día. Nos dejó justo el día de mi cumpleaños, en el 2016, tras una enfermedad. Durante sus dieciocho últimos días de agonía lenta y dolorosa no se quejó ni una sola vez, no se despegó de mi ni yo me despegué de él. Su sufrimiento fue el mío durante esos últimos días. Tan solo me aparté de él cuando por fin lo ingresaron en el hospital veterinario.

Le acompañé día y noche durante su calvario, le tuve que alimentar con biberón y más tarde con jeringuilla cuando del alimento sólido pasó a los purés y por último tan solo demandaba líquido, aunque a última hora ya casi obligado. En la noche me levantaba cada tres horas para que comiese y bebiese algo y a última hora volvió a dormir sobre mí en la cama, cosa que dejó de hacer a los dos años, pues ya solo se acurrucaba a nuestro lado cuando tenía frío por las noches.

Era un gato treméndamente despegado e independiente de todos, salvo de mí. Era mi sombra, grande, fuerte y territorial a más no poder. Veía la maldad y las malas energías en las personas a distancia, odiaba a la gente escandalosa e irrespetuosa y marcaba a las visitas molestas cuando estas aparecían por casa.

Adoraba el chocolate, pedía una y otra vez golpeándote en el hombro hasta que cedías y le dabas una pizca, ya por aburrimiento. Acompañaba todas las mañanas a mi marido hasta la puerta para despedirle y hacía de padre autoritario y gruñón con mi hijo pequeño y disfrutaba de sus largas siestas a mi lado mientras yo trabajaba frente al ordenador.

Nos regaló su presencia durante séis largos años, nos acompañó cada día de su vida, nos consoló con sus lametazos cuando nos vio llorar a alguno, nos dio calor y caricias cuando estábamos enfermos. Nuestro perro y él hicieron una tregua en su propia guerra y pactaron no volver a pelear ni a tener celos mutuos a raíz de pasar yo por quirófano y convalecer en cama unos días. Cada uno eligió un lado de la cama y no se levantaron hasta que yo me recuperé.

Cómo no iba yo entonces a acompañarle durante su proceso, mientras se preparaba para dejarnos. Yo le cogía en brazos, le acurrucaba y le mecía como si fuese un bebé, porque en ese momento prácticamente volvió a serlo. Poco a poco fue perdiendo vista, empezó a no poder mantener el equilibrio, a no querer estar solo. Lloré, bueno, lloramos lo que no está escrito, todos. Cuando te miraba fijamente, parecía que de alguna forma te decía " no te preocupes ".

Le traté con medicina natural, con las plantas adecuadas traté su dolencia y alivie sus síntomas haciendo que su sufrimiento fuese bastante menor. Quizá por todo eso los veterinarios estaban tan sorprendidos de que sobreviviese mucho más allá de lo que ellos pronosticaron.

Después de ingresar en el hospital veterinario pasaron tres días hasta que por fin cerró los ojos definitivamente, tres días en los que no dirijió ni un solo maullido a nadie, salvo a mi. Respondía a mi voz solamente, le decía cosas y me respondía, hasta que no lo hizo más. Mi fiera se había convertido en un ser sumamente frágil al que el último día de su estancia en el hospital, mentalmente desde mi casa, en mi cocina, apoyada sobre el fregadero incapaz de recoger lo del desayuno, le dije " por favor, vete ya, aprenderé a estar sin ti, no te quiero seguir reteniendo por más tiempo ".
Una hora después volvió mi marido a casa desde el hospital, me miró sin decir nada, me abrazó y nos pusimos a llorar. Se acababa de ir para siempre. El paso siguiente sería explicárselo de la mejor manera posible a mi hijo y acompañarle en su propio dolor mientras intentábamos procesar el nuestro.

Luna-AntiguaMagia

Una buena amiga mía dice que no hay hechicera sin gato, y creo que es así. Aunque ya no esté, siempre será mi gato.

En memoria de Luna... y de Karim, Alí, Zaira y Moustafa, los felinos de mi vida, León, mi fiel labrador que salvó a mi hijo de ahogarse, Juanita 2, la tortuga suicida que no tenía miedo a las alturas, y Juanita 1, a la que rescatamos y ayudamos a recuperarse durante un año, para posteriormente hacer un largo viaje con el propósito de reintegrarla en una colonia de recuperación. A todos ellos, gracias por su amor infinito, desinteresado y sincero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu comentario queda en espera de moderación para ser publicado. Gracias.

Buscar

Protected by Copyscape DMCA Takedown Notice Infringement Search Tool
© Copyright 2008/2018. Derechos de Autor: Gloria Jerez. 28500 Arganda del Rey, Madrid, España.